No ha habido rincón del planeta que haya sido más castigado por los golpes de Estado que el continente Latinoamericano. Pero los modos en que se ha depuesto a la democracia se han transformado radicalmente: hoy las técnicas son mucho más refinadas, los golpes se ejecutan desde los despachos de los poderes industriales y financieros, con la connivencia de jueces y Policía, con la aprobación de instituciones ajenas a las urnas.
Desde el derrocamiento de Árbenz en Guatemala, pasando por la toma del Palacio de la Moneda y la muerte del presidente Allende en Chile, hasta la autoproclamación de Guaidó en Venezuela con el respaldo de Estados Unidos y sus aliados, Por la razón o la f