Observador sensible del trabajo de promotores empeñosos en contribuir al desarrollo de las culturas de sus orígenes, y consciente de la carencia de un libro que sistematizara las experiencias diversas en distintas regiones, se propuso construir un instrumento para la praxis: su Manual del promotor cultural, y que con esta nueva edición se enriquece por los años transcurridos y que de una manera más refinada se presenta ahora. Hay que anotar que Colombres elaboró la primera edición para que fuera un instrumento del pueblo mazahua, pero que pronto se convirtió en un instrumento para la acción para diversos grupos étnicos de nuestro país y de otros países de América Latina.